El Fuego Sordo
un sitio de reunión para todos aquellos que escriban o que pretendan hacerlo. sobre todo aquellos que escribimos en las sombras e, incluso, en una zona de cierta penumbra.
viernes 25 de diciembre de 2009
sábado 24 de octubre de 2009
Para los que narran
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David Colina
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lunes 19 de octubre de 2009
Qué Androides ni Ovejas Eléctricas.
La suma de los días que han pasado hasta hoy desde… desde cualquier tiempo, da un número, irrelevante en sí mismo. Pongamos que hace mucho yo era joven y tenía una amiga que quería tanto como para desear que fuese mi novia. Ella no lo quiso y no hubo tragedia en eso, son las cosas de la vida y no lo digo por adoptar la posición del sabio de la resignación o sabio de cualquier otra especie. Pasa el tiempo y las cosas del querer van dejando de ser unas para llegar a ser otras. Es decir, no se piense en desgracia al pensar en el amor no correspondido, eso sólo es así en dos supuestos (se me ocurre): cuando se ven las cosas a muy corto plazo o cuando se posee una disciplina y persistencia con nivel de virtud teologal.
Pero ocurre que la gente se va del país y quién sabe cuántas cosas vive por ahí y una noche, una noche de propios problemas y de soledad, de café y cosas oídas a otros, la gente lo llama a uno. Es lindo recibir llamadas de muy lejos, siempre causa asombro, como el de antaño o el de siempre al contemplar el fuego o el mar. Pero pasado el primer asombro queda la realidad, queda el peso del dolor ajeno que es propio aún así, tan lejos, queda el no poder hacer nada por la gente que uno bien quiere. Las máquinas que hemos inventado (¿Cuándo inventates vos, Chaco, un avión, le decía mi abuela a mi abuelo) son neutras y somos nosotros los que las llenamos de sentido, de amor, de tristeza. Un día nos habremos ido de por estos lados y lo que quede, unas palabras escritas, por ejemplo, no podrán mostrar todo lo visto, todo lo vivido, todo lo que se quiso. El final de Blade Runner no es tan SciFi como se piensa. Amigo, comenta algo.
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David Colina
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domingo 27 de septiembre de 2009
DOMINGO, NO LLUEVAS
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David Colina
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martes 15 de septiembre de 2009
Esa gente, puaj
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David Colina
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sábado 29 de agosto de 2009
Porno (resubido)
Porno (una forma de colocar un título a un post es decir de qué no trata)
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La locura del rey Jorge
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miércoles 26 de agosto de 2009
viernes 31 de julio de 2009
Un poco (demasiado) sobre el relato breve RESUBIDO
EL FETO GENIO
Eduardo Olivares
El feto genio despertó temprano. Ya pronto serían los nueve meses cumplidos desde aquel infausto día en que una simple célula había derivado en la masa de miembros pequeños y demandantes y de sensaciones confusas en que se había convertido. Meditó sus opciones mientras nadaba en las pegajosas aguas de su hábitat. Escuchó a sus padres hablar de hospitales y de sexo y de cuentas por pagar. Escuchó a su madre cantarle y también la escuchó jadear atrapada entre las viscosidades intensas de la masturbación. Escuchó los noticieros televisivos y, a través de las desenfrenadas voces de los conductores, percibió el dolor vivo e infinito de un planeta al borde del suicidio.
Entonces, en un impulso de inextricable sabiduría prenatal, decidió no nacer.
-Ni que estuviera pendejo -, razonó, mientras sus ojillos llenos de orina alimenticia y de mucosa asfixiante, se cerraban plácidamente para siempre.
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UNA OBSERVACIÓN
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jueves 30 de julio de 2009
DE NUEVO HAY QUE HABLAR DE CIERTAS COSAS
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lunes 20 de julio de 2009
FALKE
¿Qué es Falke, para los no iniciados en la historia de Venezuela?
Es imposible olvidar a un Linares Alcántara, formado en West Point y sordo a causa de los cañonazos que debía soportar por su honor de jefe de artilleros, que detiene el ataque a las tropas del déspota para tomar café, soplándolo porque estaba caliente. O a un Doroteo Flores, antiguo combatiente y personaje memorable, quien en las horas de ocio a bordo del Falke refiere las portentosas hazañas de Ducharne y Sixto Gil, en una lucha guerrillera sin esperanzas, pero plena de honor. Hazañas que luego desmiente alegremente, en tierra y huyendo, sorprendido de que Vegas le haya creído todo ese sartal de historias que sólo contaba para entretener a los compañeros.
Es Falke una novela histórica, una Bildungsroman, un relato de aventuras, una reflexión sobre nuestra visión compartida como pueblo o la ausencia de la misma, una estampa de la vida venezolana en el exilio parisino e incluso, una serie de relatos pintorescos que tienden a refrescar la narración.
Son sólo ejemplos que en algún modo pueden dar una idea lejana de la rica experiencia que en sí misma comporta la lectura de Falke, libro, que a pesar de haber sido un éxito editorial, desde los modestos criterios patrios y latinoamericanos, considero injustamente ignorado, dentro de la ficción histórica reciente, que ha dado obras memorables como El Pasajero de Truman y La Tarea del Testigo. Otro motivo para lamentar las políticas estatales que limitan la entrega de divisas extranjeras para la importación de libros y de materiales para su edición en estas tierras.
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David Colina
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jueves 16 de julio de 2009
Costumbres
Reformadores de costumbres, moralistas, piedras en el zapato, agitadores sociales. Toman los más dispares disfraces y trajes para hacer aquello para lo que han nacido, según la conclusión a la que llegan antes o después. No diré que no les critico, porque mis lectores, que yo sepa, sólo tienen el defecto de ser pocos, pero no son tontos. Por algún lado vengo y es una simpleza, un ejemplo:
Uno va por la calle, ve de lejos a un conocido, digamos que alguien agradable, para no desviarnos del punto por un lado emocional. El tipo es buena gente, no digamos tampoco que demasiado, para actuar con mesura. El tipo llega o nosotros llegamos hasta él y el tipo habla: "Qué tal, cómo va todo, qué tal el trabajo", no hay interés en la voz, es apenas una fórmula. Uno entonces piensa "qué ocio, qué vicio imbécil". Verdad no falta, pero creo que el asunto da para más.
Es cierto, preguntas sobre el clima, la salud, el trabajo, la familia o la vaina en general son desperdicios de aliento y palabra. Son estereotipos de conductar, convengo en eso. Ahora, la intolerancia frente a ellos, la palabra que no sale de los labios pero que insulta al otro, como que no es muy original. Es decir, quien maltrata o quien desprecia también repite, también algo recibe en el reparto universal de la estulticia, aunque goce de mejor fama.
No insisto, no abundo, para que se note demasiado lo cosido, el afán de reformar costumbres, la tontería.
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David Colina
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jueves 9 de julio de 2009
Sobre la lectura (tomado del blog 100volando)
Cuando uno lee, cuando vive el encuentro con un libro, es decir, cuando te interesa lo que leés y leés largos ratos por día, pasa algo raro: uno se empapa, se embebe, se sugestiona, se carga con el mundo del libro al punto que toda la vida propia se transfigura un poco con esa lectura. Creo que no nos damos cuenta de la profundidad de este proceso. Sí, sabemos que un libro nos mete en su historia o en su tema y nos damos cuenta de que reflexionamos sobre él o que hacemos espontáneas asociaciones teniéndolo en cuenta todo el tiempo. Pero no captamos el efecto inconsciente, por el que esa lectura se apropia de nuestra vida interior y la posee, como en una especie de vampirismo. El libro vive una vida secreta e íntima en nosotros, de la que sólo podemos captar y pensar una mínima parte.
Por ejemplo, al leer un libro los valores o la visión de la vida de ese libro se instalan en nosotros. No para siempre, durante un tiempo. El poder sugestivo de la lectura funciona así, de costado diríamos, pero de manera total. Tan es así que ciertas lecturas hacen que nuestras vidas vayan para un lado o para otro.
Ejemplo: quienes han leído a Castaneda y las aventuras de Don Juan se van transformando en chamanes modernos; quienes leen libros de pensamiento izquierdista empiezan a creer que están en un mundo alienado y que son oprimidos por el sistema –y ven por todas partes aflorar la supuesta trama de opresión-; quienes leen una novela de García Márquez empiezan a sentir que su vida entera es interesante y llena de historias particulares; quienes leen libros de auto ayuda ven por todas partes oportunidades para crecer y aprender, etc.
Para este efecto suele ser importante el tamaño del libro, que equivale a la dosis de la sugestión. Si la droga está bien lograda 500 páginas pegan más que 250. El fenómeno Harry Potter, por ejemplo: dosis importantes de magia y fantasía para chicos.
Claro que el libro no manda, que debe haber una predisposición o tendencia en la sensibilidad propia que hace que uno elija un libro y no otro, pero el libro agrega mucho, coloniza el interior de la persona como si fueran españoles llegando a América.
Casi podríamos decir que los libros son espíritus dormidos, a los que dejamos entrar en nosotros y terminan haciéndose dueños de todo por un rato. Esas sucesivas aventuras (porque este proceso de entregarse y rehacerse es una aventura, el que lee parece estar quieto pero puede estar viviendo acontecimientos internos intensísimos) van formando la personalidad. En las identificaciones repetidas vamos haciendo aparecer el que somos, perfilándolo, creándolo. La obra es también la creación de la persona propia, y estos espíritus que dejamos entrar y a los que damos vida hacen su proceso y se van, dejando el rastro del encuentro en ciertas disposiciones personales que quedan como gustos, tendencias, posibilidades, opiniones propias.
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David Colina
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